El ascensor

 1º Premio XXXIII Certamen Literario Vigía de la Costa (2019) 


7.- Séptima planta. 2019

Manuel aplasta el cigarrillo contra el cenicero. Cuenta cinco colillas en la última hora y piensa que no está mal para alguien que lleva diecisiete años sin fumar. Bebe un sorbo de brandy. Tuerce los labios en una mueca de disgusto. Nunca le gustó el alcohol, sin embargo, ahora lo necesita, el calor que desprende cuando desciende en su interior hasta el estómago le serena. Desvía la mirada hacia la carta desplegada que descansa en la mesa. Está escrita en un papel ahuesado, con una caligrafía menuda y recta. Se nota manoseada, leída y releída decenas de veces. El matasellos estampado en el sobre abierto que está a su lado, certifica que la carta llegó hace un mes. Se levanta y espía por el ventanuco que da al rellano del edificio, desde allí, controla la puerta del ascensor. Recuerda la primera vez que se asomó, casi cincuenta años antes, cuando su padre entró a trabajar como portero de la comunidad y el edificio brillaba como una moneda de plata sin circular. 

La última noche

 

2º Premio. XIV Certamen de relatos cortos "Villa de Ardales"

RAQUEL entreabre un ojo. A su lado hay una placa de matrícula doblada. Un fragmento afilado del guardabarros le atraviesa por completo la pierna izquierda, a la altura del músculo soleo, de atrás hacia adelante. La dantesca imagen del acero clavado le impresiona más que el dolor físico que la propia herida le genera. Recuerda la furgoneta rodando por el pavimento como una peonza sin control y el súbito impacto que la levanta del suelo y la estampa contra el hormigonado como si fuese una muñeca de trapo arrojada a la basura.  Le rodea un charco de sangre, cristales rotos y trozos de plásticos.

“Nardos para Teresa”. Lucía Muñoz Arrabal




Datos del libro: 
Nº de páginas: 244 págs. 
Encuadernación: Tapa blanda, con solapa  
Editorial: Autoedición
Género: Novela constumbrista
Literatura española. 

Sipnosis: Una historia de amor, que nace y crece en un pequeño pueblo costero. Es la historia de Miguel y Teresa un canto a la libertad, a la lucha y esperanza ante las adversidades. Una saga familiar localizada en Nerja y Frigiliana en los años 1909 y 1950. 

Nota: 9
Lo mejor: La creación de personajes.  
Lo peor: -

Reseña: "Nardos para Teresa" es el debut literario de la escritora Lucía Muñoz en el  mundo de la novela. Antes ya nos había obsequiado con varias publicaciones donde se recogen muchos de sus relatos, entre otros, el libro "Palabras Trenzadas" escrito en coautora con Vicky Fernández.  En "Nardos para Teresa", Lucia Muñoz, nos introduce en el género literario que mejor conoce, el costumbrismo literario. Asistimos al crecimiento personal de Miguel y Teresa, nuestros dos protagonistas, de gran corazón,  arrastrada ella por una tara física y él por una lesión. Vemos crecer su lucha juvenil rebelde por romper tradiciones incomprendidas, la sublevación por imposiciones arcaicas. La autora describe el ambiente en el que se mueven, las costumbres, los tópicos. Pero sin duda, el punto fuerte de la novela, es la creación de los personajes. Lucia Muñoz, describe todo una sociedad variopinta, a través de ellos, nos sumergimos en la historia. Es muy fácil visualizarlos, comprenderlos, reírnos, odiarlos... son personas vivas. Por último, destacar el gran trabajo de documentación que tiene la novela. 

Tres gallinas, una saca de legumbres y dos arrobas de cebolla


1º Premio. XVI Concurso de Relatos Ochvada (Archidona) 


El letrado Álvaro Castillo acarició el brazo de su cliente, le guiñó un ojo y se levantó con exagerada pomposidad. Se alisó un pliegue de la toga y se acomodó el cuello. No parecía tener prisa, caminó hacia el jurado con pasos cortos, los hombros hacia atrás y el mentón erguido. Una cómplice sonrisa asomaba en la comisura de sus labios. El Juzgado se había quedado pequeño para acoger a todo el público. La totalidad de los estamentos sociales del municipio de Villa Vieja de Anayintana se encontraban representados aquella mañana. La ocasión lo merecía, era algo excepcional, que podía afectar a todos los habitantes de la villa. El juez Gordillo se frotaba los nudillos, mientras el abogado Redondo garabateaba notas sobre unos folios ahuesados que en su parte superior lucían el membrete del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. El letrado Castillo posicionó las manos sobre la barandilla que separaba al jurado del resto, y se demoró unos segundos mirando los rostros de las sietes personas que en las siguientes horas decidirían la cuestión legal que se les sometía a juicio. 

El último de Jareskhi






         Click. Click. Click
         Otra vez ese ruido. Ahmed siente que su cabeza va a estallar en mil pedazos. Cada día es más insoportable. Piensa que no lo podrá soportar más, que ha llegado a su límite, que allí se acaba todo. Sabe que nunca podrá escapar. ¿Por qué no se va ese maldito click? Golpea con su pequeña mano la frente y aprieta con fuerza. El dolor sigue ahí. No desaparece. ¿Por qué no huye como todo el mundo? ¿Por qué no lo deja en paz? Él solo quiere silencio, un silencio sepulcral, infinito.

Segundo premio. XXVII Certamen artístico y literario. Ayuntamiento de Cañete de las Torres (Córdoba).


El 15 de Agosto de 2014 recibí el segundo premio en el XXVII Certamen artístico y literario organizado por el Ayuntamiento de Cañete de las Torres. El acto de entrega de premios se celebró en un ambiente festivo, en la plaza mayor del pueblo. Además del Certamen del que os habló se entregaron numerosos premios de otras actividades culturales organizadas por el Ayuntamiento. Todo ello, amenizado con un grupo musical, que interpretaban todos los clásicos del pop y rock español. 


Actos festivos

Viaje de regreso



“ (...). Te prometo que tendrás la respuesta que buscas”. Filomeno.
Elena rasgó el sobre y con manos temblorosas extrajo del interior una cuartilla plegada. Cerró los ojos y emitió un prolongado suspiro, introdujo la carta otra vez en el sobre y lo depositó sobre la mesa, bocabajo, con el nombre del remitente a la vista: Filomeno. Giró sobre sus talones y se dirigió hacia el dormitorio. A medio camino se detuvo y se llevó la mano a la frente. Estaba perlada de sudor a pesar de que el aparato de aire acondicionado funcionaba a unos templados veinticinco grados. Pareció dudar, caminó unos pasos adelante y luego deshizo lo andado. Se crujió los dedos y, cuando dejaron de sonar, se mordisqueó las uñas hasta dejarlas en carne viva. Encendió un cigarrillo e inspiró una profunda calada. Durante un instante la nicotina entrando sus pulmones actuó como una sustancia anestésica. Comenzó a sentirse más serena. Pensó que un whisky terminaría de tranquilizarla, así que abrió el mueble bar y se sirvió uno doble con hielo. Bebió un trago mientras se desplomaba sobre una silla de salón. De inmediato percibió el ardiente líquido descender por el esófago. Se desabrochó el botón superior de la camisa buscando aire fresco. Torció el cuello y miró el sobre que descansaba sobre la mesa. Se levantó de repente y se encaminó hacia él. Apenas invirtió unos treinta segundos en su lectura. Al terminar, su cuerpo comenzó a segregar tanto sudor que parecía que estuviese de expedición misionera en una selva tropical. Elena, con los ojos rojos y brillantes, llevó el dedo índice a la última frase, como si fuese un niño que sigue la lectura para no confundir el párrafo: “... tienes que venir. Te prometo que tendrás la respuesta que buscas”. Filomeno.